EL TABACO Y SUS EFECTOS EN UNA INTERVENCION
Cuando decimos someternos a una intervención, como podría ser una cirugía mamaria, y somos fumadores, nos saltan dudas por las posibles complicaciones que podríamos tener debido al tabaco.
La principal complicación que nos encontramos, si solemos fumar con asiduidad, es que nuestros vasos sanguíneos «son más estrechos» (se produce vasoconstricción periférica), lo que provoca una disminución del suministro de oxígeno a las células y tejidos. En cirugía estética realizamos manipulación y desplazamiento de tejidos, para ello, tenemos que eliminar parte de su aporte sanguíneo, que más tarde se recupera, una vez ocurre la cicatrización.
En condiciones normales, los tejidos toleran perfectamente bien esta disminución temporal del aporte sanguíneo, aumentando su aporte a través de otras áreas. Pero en pacientes fumadores, debido a la «vasoconstricción periférica» o estrechamiento de los vasos, pueden aparecer problemas.
EFECTOS EN INTERVENCIONES QUIRÚRGICAS:
Estos pueden ser básicamente dos:
- Sufrimiento de las zonas menos irrigadas (generalmente las más lejanas o que soportan mayor tensión) y posibilidad de pérdida parcial o necrosis de las mismas (por ejemplo, pérdidas parciales del complejo areola-pezón en reducciones de pecho)
- Puede ocurrir que la cicatrización sea más tardía y de peor calidad, por ejemplo en un aumento de pecho, y aparezca la posibilidad de infecciones, contractura capsular y otras complicaciones.
Por tanto, si es un fumador asiduo y decide que se va a someter a una intervención, piense antes en dejar de fumar. Lo mejor es planificar con tiempo la intervención para poder abandonar el hábito de una forma controlada y con tiempo, y no sumar al postoperatorio otros efectos perjudiciales como:
- Ansiedad e irritabilidad. Elevando su tensión arterial debido al síndrome de abstinencia, pudiendo ocasionar hemorragias.
- Incremento de la sensibilidad al dolor. El síndrome de abstinencia provoca que el paciente tenga una mayor sensibilidad al dolor, por tanto un postoperatorio más duro.
- Tos reactiva. Debido a la irritabilidad de la mucosa branquial, se producen espasmos de tos, provocando sangrado y dolor.
- Hiperreactividad bronquial. Puede agravarse a tal punto en el que se suspenda la cirugía o provoque complicaciones tras la anestesia.
De cara a una intervención la reducción en el consumo de tabaco es mejor que continuar consumiendo la misma cantidad. Sin embargo dado que la Nicotina es un vasoconstrictor muy potente, seguimos teniendo un riesgo aumentado de complicaciones.
El cese debe de ser total.
Lo ideal es que hayan transcurrido 2 meses sin tabaco, para que no existan ningún tipo de efectos perjudiciales sobre el resultado de la intervención. En algunos casos, con 1 mes puede ser suficiente.
LINEA TEMPORAL DE EFECTOS AL DEJAR EL TABACO
Si ha decidido dar el paso para dejar de fumar, a continuación reflejamos los efectos que se irán produciendo en su cuerpo, una vez deja este hábito.
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20 minutos.
Una vez te has decidido a dejar de fumar, tu cuerpo comienza a recuperarse de forma casi inmediata, provocando que la tensión y el pulso se normalicen y se incremente el flujo sanguíneo.
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8 horas.
Pasadas estas primeras horas, el nivel de monóxido de carbono en sangre comienza a reducirse y el nivel de oxígeno en sangre empieza a aumentar.
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24 horas.
Empezamos a respirar mejor, el monóxido de carbono casi ha desaparecido del cuerpo. Estos primeros días son los peores, nuestras ganas de fumar son muy fuertes, pero van desapareciendo paulatinamente.
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48 horas.
Comenzamos a recuperar el olfato y el gusto, el monóxido de carbono ha desaparecido por completo.
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72 horas.
La mucosidad en la garganta y bronquios van desapareciendo, por lo que se mejora la respiración y ganamos energía. La nicotina desaparece del cuerpo a los 3-4 días, pero otros componentes como el alquitrán tardarán años en desaparecer.
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5-7 días.
Cada día que pasa vamos ganando más energía y nuestros sentidos se van aguzando.
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2-3 semanas.
Erradicamos el sindroma de abstinencia físico, nuestro cuerpo olvida la necesidad de nicotina. Es aquí donde aparece la fortaleza mental, para evitar una recaída. Comienza a disminuir el riesgo de trombosis.
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2-12 semanas.
La función pulmonar mejora hasta un 5%, siendo más fuertes ante una infección y proporcionándonos más energía. La circulación sanguínea es mejor y el rendimiento en la práctica de ejercicio, estando menos fatigados.
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3-9 meses.
La función pulmonar mejora hasta un 10%, se disminuye la tos, fatiga, congestión nasal y se mejora la elasticidad e hidratación de la piel. Dependiendo de la persona, estas pueden engordar hasta 5 kg o más, aunque otras no ven alterado su peso.
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Al año.
Pasado el primer año, se reduce en un 50% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
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A los 5 años.
La posibilidad de tener cáncer de garganta, esófago y vejiga se reduce en un 50%.
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10 años en adelante.
El riesgo de padecer cáncer de pulmón, garganta, esófago y vejiga es el mismo que para una persona no fumadora. Aunque para los fumadores de 20 cigarrillos o más al día, solo se reducirá al 50% el riesgo durante toda su vida. También el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares será el de una persona no fumadora.
Por lo que decídete y date una oportunidad a dejar de fumar, fíjate una fecha para abandonarlo y elabora un plan. Empezarás a sentirte cada vez mejor y dejarás de depender del tabaco.
